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Foro Social Mundial: espacio abierto u organización? Input23 

- texto de febrero 2018

Algunas ideas acerca de las discusiones sobre el futuro del FSM

Chico Whitaker, Jorge Abrahão, José Correia Leite, Mauri José Vieria Cruz, Moema Miranda, Oded Grajew, Salete Valesan, Sergio Haddad.


En febrero del año 2000 representantes de ocho movimientos sociales, sindicatos y organizaciones no gubernamentales brasileños han atendido a la invitación de Oded Grajew, entonces coordinador del movimiento "CIVES - Empresarios por la Ciudadanía", para discutir en su oficina, en São Paulo, una propuesta de organizar un "Foro Social Mundial". Ninguno de nosotros imaginaba, hasta entonces, la dimensión que este Foro iba a ganar. Aun menos que, en nuestra diversidad de compromisos y actuaciones, íbamos a desarrollar juntos, durante muchos años, una intensa reflexión sobre la forma y el sentido de la realización de la propuesta y vivir un re-aprender en la forma de hacer política.


Tampoco hemos previsto que el FSM se convertiría en un proceso autônomo, como un "bien común de la humanidad", utilizado libremente por los colectivos que descubriesen su utilidad para sus luchas, con foros sociales regionales, nacionales y locales y, últimamente, temáticos. Ni también que su metodología, horizontal y plural, pasaría a ser adoptada en los mas diferentes espacios, hacia una nueva forma de organización. Aun menos que, al mismo tiempo, la forma y el sentido que han dado a la propuesta encontrarían, insistentemente y continuamente, las mismas resistencias y malentendidos en cuanto a la función del FSM en la lucha política. Hasta que, 18 años después de iniciado el proceso, surgieran propuestas más osadas de remedios para la crisis experimentada por una de las instancias en el creadas, que puede matar lo que en el no está enfermo...

Origen. Oded regresaba de Francia, donde había constatado la fuerza, en los grandes medios de comunicación, del Foro Económico Mundial, que se realizaba anualmente, desde 1971, en Davos, Suiza. Reuniendo a los líderes políticos de los países más ricos y los líderes de grandes empresas y multinacionales, ese Foro facilitaba el contacto entre ellos para la solución de asuntos pendientes y la promoción de sus negocios pero, más que eso, difundía en el mundo, con el gran apoyo de todos los principales medios de comunicación masiva, controlados por ellos, el "pensamiento único" de la lógica capitalista del mercado. Después de la caída del muro de Berlín en 1989, esta lógica pasara a dominar cada vez más espacios, bajo el nombre de neo liberalismo.

Se tornara necesario intensificar la denuncia de la perversidad de esa lógica en cuanto a la justicia social, a la superación de la desigualdad y el respeto por la diversidad cultural, y demostrar que si, había otros caminos para la humanidad y por toda parte había personas que experimentaban y luchaban por alternativas. Por otro lado, era necesario hacer revivir la esperanza, que desvanecía. Y la frase que al final ha sido adoptada para resumir el mensaje del Foro, cuando se ha decidido realizar lo, ha afirmado la confianza que se tenia de que un "otro mundo es posible".

Según la propuesta, el Foro debería tornar visibles, mas allá de las fronteras de sus propios países, los que están construyendo estas alternativas y fomentar alianzas – incluso planetarias – que aumentaran su fuerza. Ella también incluía la necesidad de conquistar el espacio en los medios masivos, lo que seria facilitado si, en una operación de comunicación, el Foro Social se realizara exactamente en las mismas fechas del Foro Económico, contraponiéndose claramente a él. La concomitancia de fechas también debería obligar a los líderes políticos a elegir entre participar en Davos o en Porto Alegre.

El desafío era grande, teniendo en cuenta la diferencia en la naturaleza de los dos Foros: lo de Davos, que se realizaba desde 20 años antes, era organizado por una empresa de promoción de eventos y era financiado por contribuciones anuales de unas 1.000 grandes empresas en el mundo y tasas de 20.000 dólares de cada participante – todos debidamente invitados; lo de Porto Alegre sería una reunión de personas y organizaciones de la sociedad civil interesadas en participar, a las cuales seria solicitada una contribución financiera simbólica para cubrir los costos del evento. Aumentando la dimensión del desafío, teníamos por delante un plazo corto: había la promesa de apoyo de un gran periódico francés, "Le Monde Diplomatique", pero para eso era importante que realizáramos nuestro Foro a principios de 2001. Ese periódico ya participaba de forma decisiva de otras movilizaciones, llamadas entonces de anti- globalización neoliberal, como las protestas contra las decisiones preparadas para la Asamblea de la Organización Mundial del Comercio – OMC, en Seattle, en Estados Unidos, en 1999. De el vino también la sugerencia de realizar el Foro Social en Brasil, y en Porto Alegre, que se tornaba más conocida en el mundo por su experiencia de presupuesto participativo .

Características. Decididos a enfrentar el desafío, nos lanzamos al trabajo. Una serie de orientaciones sobre el modelaje del Foro han sido definidas poco a poco, y a lo largo de los meses de que disponíamos. La primera, luego adoptada, fue la de caracterizarlo como una iniciativa independiente de gobiernos y partidos, es decir, como algo promovido autonomamente por la sociedad civil, ese nuevo actor político que emergía como sujeto autónomo en muchos lugares del mundo, casi como una reacción a la manipulación de las masas por diferentes proyectos de poder de estado, que había hecho el mundo vivir grandes tragedias. Esta sociedad civil que se articulaba internacionalmente había tenido una experiencia exitosa como actor político en Seattle, donde bloqueó las decisiones de la OMC.

Consultamos entonces inmediatamente el gobierno de Rio Grande do Sul y la Alcaldía de Porto Alegre sobre su eventual apoyo segundo esta condición. No sólo se han dispuesto a apoyar el evento como han aceptado nuestra orientación, garantizando la autonomía de la iniciativa, lo que ha sido reafirmado por el Vicegobernador del Estado, que formaba parte de la comitiva que siguió en julio a Ginebra para presentar el proyecto a organizaciones del movimiento antiglobalización neoliberal, reunidas allí en una de sus asambleas.

La segunda orientación, de carácter más organizacional, se basó en la experiencia de trabajo en red, más favorable a la democracia por su horizontalidad, y que crecía en el mundo y había asegurado el éxito de las acciones en Seattle. Era una orientación osada, que sustituía la pirámide de poder y su verticalismo jerárquico autoritario, utilizado desde el nacimiento de las "sociedades masivas", a finales del siglo XIX, por sindicatos, partidos políticos, empresas e instituciones militares. Esta opción fue inspirada también por las propuestas del movimiento zapatista, de México, que en aquellos tiempos surgía como una gran innovación en el modo de hacer política.

@ Casi naturalmente hemos asumido entonces que nuestro propio grupo de organizadores no tendría un coordinador ni un portavoz, lo que crearía el riesgo de disputas por el ejercicio del liderazgo, como es habitual en la práctica política. Seríamos un colegio de iguales, para la desesperación de los periodistas acostumbrados a escuchar solo la palabra de los líderes. Con esto, hemos pasado a tomar nuestras decisiones por consenso, un método posible cuando se trabaja en corresponsabilidad. Dejamos asi de utilizar el voto para verificar la voluntad mayoritaria, una regla que es básica y una conquista democrática pero que, en la práctica de casi todas las organizaciones sociales, conduce a disputas indebidas de poder y a recurrentes divisiones. 

Esta orientación ha llevado el grupo organizador a vivir, a lo largo de los meses de preparación del primer FSM y de los años siguientes, la práctica que proponía para el FSM: abandonar la tendencia habitual de asegurar una condición hegemónica para su propia organización en la construcción de alianzas y frentes políticos. Esto ha permitido construir lazos de confianza y de cooperación, dentro de la extrema diversidad en cuanto al tipo y área de actuación de cada uno y de cada una, y superar, incluso en las relaciones personales, la competición, base de la cultura del capitalismo 

La misma orientación horizontalizante, combinada con el principio de la auto gestión – otra antigua experimentación social visando la superación del capitalismo – fue adoptada en la programación misma del evento: en vez de elegir temas, invitar a expositores y cubrir sus costos de desplazamiento – como lo hacen los foros en general y, por supuesto, lo de Davos – optamos por sugerir temáticas genéricas y ofrecer espacios de discusión acerca de ellas, sin privilegiar ninguna, a los movimientos sociales y populares, sindicatos y organizaciones no gubernamentales que se interessaran. En la lógica de la auto-gestión, pasaba a caber a ellos la elección de expositores y la manera misma de organizar la actividad, encargándose también ellos de los costos de participación de los invitados y militantes.

De hecho, estas innovaciones organizativas pertenecían al mundo alternativo al "pensamiento único" del mercado, de la competición y del poder del Estado. Si pretendíamos visibilizar el "otro mundo posible", el propio Foro tendría que expresar sus valores, en la linea del pensamiento gandhiano del  "sé tú mismo lo qué quieres para el mundo". Y la acogida que muchos nuevos movimientos sociales que han surgido en los últimos tiempos han dado el principio de horizontalidad adoptado en el FSM muestra bien que ya está más generalizada la percepción de que el "otro mundo" requiere, para su efectiva construcción política, nuevos modos de actuar.

A lo largo de la preparación del evento ha quedado cada vez más evidente la importancia de otro principio central que muchos sectores de la izquierda todavía eran reacios a aceptar, lo del respeto de la diversidad que, además, es condición básica de supervivencia de la propia Naturaleza. La diversidad de lenguas, culturas y hábitos en eventos internacionales y mundiales era creciente. Pero era necesario respetar la diversidad de análisis y estrategias, tipos y áreas de lucha y la posición de cada uno en su caminar – de los "principiantes" a los/as más radicalizado/as. No se trataba de acoger solamente lideres o personas que piensan lo mismo y de la misma manera. Para algunas personas, el Foro crearía una oportunidad de reconocimiento mutuo entre ellas y entre organizaciones y de la superación de prejuicios y antagonismos, creados a menudo por la propia dominación enfrentada -"divide y dominarás" - así como de identificación de convergencias hacia nuevas articulaciones. Para otras, sería un espacio de reflexión y debate sobre las necesidades y posibilidades de cambio, de profundización de conocimiento y mismo de  descubrimiento o simple formación. La propia experiencia práctica de convivencia ganaba un papel central.

Esta reflexión abrió un espacio para otra, con consecuencias aún más exigentes en términos de cambio de la práctica política, sobre la naturaleza de la construcción del "otro mundo posible". Los cambios - y las luchas - exigidas para eso tendrían que ser de una gran variedad y de diferentes niveles de profundidad. No podrían reducirse a una simple toma del poder político, menos aún dentro de un país de forma aislada de los demás, así como no se trataba de ponerse al remolque de gobiernos de izquierda, por más éxito que tuvieran. Era necesaria una larga y muy diversificada secuencia de acciones políticas de varias generaciones, con muchas victorias y derrotas. Aún más después que las intuiciones libertarias que el mundo conociera – y que han sido muy poco experimentadas  o fueron desvirtuadas – se hundió en la fosa común de las propuestas derrotadas en la “Guerra Fría”. Durante los casi 50 años de carrera armamentista que ha durado esta guerra, los gobiernos del sistema capitalista desarrollaron un trabajo intenso de comunicación, con el objetivo de transformar las propuestas socialistas y comunistas en sinónimos del Mal. Y han conseguido introyectar una enorme resistencia a ellas – que dura hasta hoy - en los corazones y las mentes de las personas en todo el mundo.

Pero las intuiciones libertarias han continuado a emerger, reforzadas por las transformaciones  que ocurrían en el capitalismo en el cambio del Milenio. Por otro lado, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación permitian el crecimiento de las relaciones horizontales, haciendo más difícil restringir el acceso a la información o a las discusiones “no deseadas”: las protestas en Seattle son contemporáneas del auge de los movimientos de  lucha por software y por la cultura libres. Por otro lado, la globalización neoliberal reforzaba la importancia de la coordinación internacional de las luchas y impulsaba la creación de nuevas y diversificadas redes de movimientos sociales (facilitadas también por la internet). Por último, si la globalización neoliberal traería consecuencias muy negativas para el movimiento obrero fordista y para las corrientes socialistas en las sociedades industriales, la continuidad de la urbanización del planeta y las transformaciones o cambios en la morfología y en los territorios del mundo del trabajo estimulaban también una multiplicación de nuevos movimientos y experimentos políticos de retomada del espacio público – un proceso que ya se había visto en el Reclaim the Streets en la Inglaterra de los años 1990, un precursor de los Indignados y del Ocuppy Wall Street.

Reacciones, esperadas e inesperadas, y muchos descubrimientos. Era ese contexto y esas preocupaciones que hacían natural nuestro rechazo a la idea del FSM de tener un documento final o tomar posiciones políticas como Foro. Esta fue y sigue siendo una de las reivindicaciones que más movilizaron, de diferentes maneras, desde el primer Foro Social Mundial, aquellos y aquellos participantes que no llegaban a tomar conciencia plena del tamaño del desafío de la construcción del "otro mundo posible ". ¿Cómo querer que todo converja en un único documento final, corto, para que sea leído y difundido, o para posiciones suscritas por todos y todos, que termina siendo formal y empobrecedor frente a la riqueza de las discusiones hechas y las experiencias vividas y la diversidad de las decenas de miles de participantes del FSM y de los miles de debates y propuestas que surgen en ellos? Nada impide que en el Foro sean firmado documentos por quienes los aprueban. Pero una única declaración concluyente que cubra todo de todos y todas abriría finalmente espacio, como hay los que parecen desearlo, para las manipulaciones engañosas tan usuales en la política de poder, incluso porque ni se podría pensar en someter democraticamente esa declaración a los miles de participantes de los foros, invitados a suscribirla.

Las "asambleas de movimientos sociales" en el último día de los foros fueron organizadas por los que compartían el sentimiento de que era necesario un documento final, que diera a todos "orientaciones para la acción" antes de que volvieran a sus casas, como se hace en toda buena asamblea o convención partidista o religiosa. Como si las personas allí presentes formara parte de un solo movimiento, tuvieran el mismo nivel de compromiso y necesitaban ser estimuladas para tipos o áreas de lucha consideradas principales. Estas iniciativas eran legítimas como conclusiones colectivas de las organizaciones que las suscribían, pero no se podía pretender presentarlas como las conclusiones del Foro como un todo (como a menudo se presentaban), o como las más importantes o la más estratégicas acciones para construir el " otro mundo posible ". Ha sido en esa misma perspectiva que en 2005 - que contó con 150.000 participantes - diecinueve activistas reconocidos internacionalmente lanzaron un "Manifiesto de Porto Alegre" (o "Consenso de Porto Alegre", para contraponerse al Consenso de Washington) enumerando los doce cambios de que el mundo necesitaba para ser más igualitario.

Mirando retrospectivamente, esas iniciativas fueron sólo aspectos del proceso mucho más amplio de espacio abierto del FSM, que permitía éstas e innumerables otras actividades auto organizadas de los movimientos, personas y organizaciones. Bastaría que no buscaran "secuestrar" el FSM para la realización de sus perspectivas u objetivos. Y lo que se verifica es que esa lucha, casi permanente, en cuanto al carácter a dar - directivo o no directivo - a la sesión final del FSM, recrudece ahora en la discusión en curso en torno al último día del Foro de Salvador. En él resurgió, bajo otro nombre, algo como una asamblea de movimientos sociales, que ganará un espacio privilegiado en la programación del FSM, en su final, en el que probablemente será ahusado lo que sus organizadores consideran lo más importante de lo que fue discutido y decidido en las actividades del Foro.

Pero en esta rememoración del proceso vivido en la organización del primer Foro Social Mundial, no podemos olvidar algunos hechos.

En primer lugar, el resultado de las opciones adoptadas a lo largo del año 2000: para sorpresa general el Foro resultante reunió no a las 2.500 o 3.000 personas para las cuales el espacio fue preparado - dimensión equivalente a la del Foro de Davos - pero 20.000. Y 16.000 de ese total, en su mayoría jóvenes, no vinieron como miembros de organizaciones - habíamos pretendido que sólo en esta calidad se podría participar ... - pero como interesados sueltos, para los cuales fue improvisado una tarjeta de identificación de "oyente". Este éxito llevó Le Monde Diplomatique a colocar como título del editorial de su número de enero de 2001, la frase: "el siglo XXI comienza en Porto Alegre".

El también empujó a los/as organizadores/as al compromiso de promover un segundo Foro Social Mundial en Porto Alegre al año siguiente. Y fue en esa ocasión que, para nuestra propia orientación así como por que surgieron propuestas de realización de otros Foros a nivel regional o nacional y Foros Mundiales en otros países, comenzamos a redactar, junto con varias otras organizaciones, lo más rápidamente que pudimos, algo que sería una Carta de Principios para los FSM, enumerando las orientaciones que en nuestra opinión explicaban el éxito del primero. Al mismo tiempo, sintiendo que, para asegurar una continuidad al proceso que parecía iniciarse, la responsabilidad no debería ser sólo de brasileños y brasileñas, decidimos proponer a las grandes organizaciones internacionales participantes del primer Foro la constitución de un Consejo capaz de acompañar y animar el proceso. La primera decisión del Consejo así formado, en julio de 2001, fue entonces la de discutir la Carta de Principios y aprobar la redacción resultante.

El FSM consolidaría su llamamiento en los años posteriores. Entre 2001 y 2004, las protestas estaban acompañando prácticamente a todos los encuentros generales y cumbres de las instituciones multilaterales de la globalización capitalista (reuniones de la OMC, del FMI, del Banco Mundial, del G8 y también encuentros regionales del Foro de Davos). Porto Alegre y los Foros Sociales regionales que comenzaron a realizarse fueron espacios muy útiles para organizar iniciativas de gran alcance, como la campaña contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la gigantesca manifestación mundial de febrero de 2003 (15 millones de personas en las calles de todo el mundo) contra la invasión estadounidense de Irak. Y cientos de otras iniciativas encontraron en el FSM su lugar para ampliar asociaciones, construir alianzas y dialogar con otras cuestiones.

Un tema polémico fue, entonces, la propuesta de internacionalización del Foro, a la que se opusieron sectores que creían que albergar el evento mundial fuera de Porto Alegre sería una aventura. La realización, en 2003, de un exitoso Foro Social Asiático en Hyderabad eliminó muchas dudas - pero el tema tuvo que ser decidido en un prolongado debate en el Consejo Internacional, que recorrió varias reuniones. Al final, el FSM de 2004, en Mumbai, fue un emprendimiento muy emocionante, con la participación de 20.000 dalits y advasis (los "intocables" de la India), posibilitando a los movimientos latinoamericanos y europeos entrar en contacto con la experiencia india - un descubrimiento impactante de un mundo de opresiones milenarias y luchas inspiradoras, que se daban bajo el signo de otras narrativas y performatividades. Después de Mumbai, era evidente que el FSM estaba, como formato y propuesta, maduro.

Casi dos décadas de aprendizaje. La riqueza viva de Mumbai era una demostración de cómo la experiencia del FSM, nacida de las propuestas latinoamericanas y europeas en Porto Alegre, era portadora de una vocación más ambiciosa, pudiendo auxiliar movimientos y luchas en contextos muy distintos - como veríamos después en Túnez en 2013 y en muchas otras ocasiones. Pero, en cada caso, no teníamos la repetición de una misma fórmula, sino un intenso trabajo de traducción de una propuesta que, sin perder su naturaleza, se reinventaba y podía avanzar o retroceder en función de ese trabajo, pero también del ambiente político que acogía el evento FSM (no todos los lugares podían recibir productivamente un encuentro mundial) y de las injunciones de las coyunturas y de las correlaciones de fuerzas (particularmente desfavorables, globalmente, entre 2005 y 2013). Los Foros Mundiales ocurridos en Brasil e India habían tenido una participación cada vez mayor, hasta el de 2009, en Belém do Pará, con sus 150.000 participantes, el mismo número del realizado en 2005 en Porto Alegre. En los intervalos hubo un Foro policéntrico, en 2006, en Caracas, Bamako y Karachi; un primer Foro en África, en Nairobi, en Kenia, con la mitad de los participantes en el Foro de la India; y un año sin Foro. Pero el Consejo Internacional tomó en 2011 una decisión que consideramos equivocada: realizar el Foro de Dakar, en Senegal, en una fecha no coincidente con la de Davos. Fue suficiente para que el FSM desapareciera de los grandes medios de comunicación, hace mucho tiempo interesados ​​en no darle espacio alguno. Una polarización global contra Davos sigue siendo hoy más necesaria que nunca.

La apertura hacia el nuevo y la experimentación fue parte integrante de la vida del FSM en esa trayectoria, pero tres núcleos de tradiciones políticas confluyeron en el proceso inicial: la experiencia de la izquierda latinoamericana, que vivía el ciclo del progresismo y de la conquista de gobiernos; la experiencia del sector más dinámico de la izquierda europea que se lanzaba en el altermundialismo (y que, inicialmente, parecía abarcar también muchos movimientos norteamericanos); y la experiencia de sectores significativos del maoísmo indio. En la formulación del modo de organizar el Foro y su horizontalidad influyeron, a su vez, ideas que habían hecho un gran camino en la organización popular brasileña, inspiradas en el pensamiento del educador Paulo Freire, con el apoyo de las Iglesias cristianas progresistas a las comunidades de base.

En un segundo momento, un reflujo de importantes proyectos a la izquierda de la socialdemocracia europea y de la izquierda india implicada en el FSM, precisamente en el auge del progresismo sudamericano, cuya cara más visible eran los gobiernos neodesarrollistas. Pero incluso en esta coyuntura, el proceso FSM no refluyó de su ambición de ser un contrapunto global a los dueños del poder y fue capaz de dialogar con dos cuestiones candentes de la política global: por un lado, la cuestión ambiental, que emergía con destaque en el año de 2007 y que, en conjunto con el protagonismo de los pueblos indígenas y su visión del "buen-vivir", sería la marca del FSM de 2009 en Belém (y que resonaría también, en diciembre de ese año, en la contra-cumbre de Copenhague, y en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en abril de 2010, en Cochabamba); de otro, la efervescencia de luchas en el mundo árabe, que estalló en 2011, empezando por Túnez (Túnez albergaría los FSMs de 2013 y 2015). Ahora, el eclipse del ciclo del progresismo sudamericano - que se encerró en Brasil y en buena parte del continente - se suma a una coyuntura global aún más adversa en la que, en ausencia de salidas estratégicas de la izquierda, una ofensiva de extrema derecha toma forma por muchos cuadrantes del planeta - trayendo al recuerdo fantasmas tenebrosos de los años 1930. Vivimos una situación global bastante defensiva y eso afecta demasiado el proceso FSM.

El FSM, sin embargo, no crea luchas o movimientos; sólo potencia lo que existe, lo que se construye en la diversidad de resistencias a las opresiones, injusticias y explotación y de utopías por el mundo. El expresa, y en él se expresan, los problemas de las correlaciones de fuerzas, de la construcción de herramientas, de la radicalización o moderación o de la internacionalización o nacionalización de las luchas, de la unidad o dispersión de los movimientos, de la estatización o autonomía de la acción política y de los flujos y reflujos de las coyunturas y períodos. Ciertamente en el FSM se cometieron errores y más podría haber sido hecho, por ejemplo, en la comunicación hacia afuera de sus iniciativas y debates, o ampliando el aprendizaje de las experiencias, o incluso la transmisión de ellas entre generaciones y capas de activistas. Quizás el más angustioso sea que, en la medida en que el tiempo pasa, mucho de la riqueza del aprendizaje gigantesco que realizamos deja de ser retransmitido para nuevas generaciones de activistas y puede perderse. Recordemos el impacto que representó el contacto con la lucha de los dalits y de los adivasis en Mumbai o, en Belém, los intercambios con los movimientos ecológicos e indígenas de los pueblos del bosque en el cuestionamiento de los desarrollismos, o aun, en Túnez, lo que significó el debate sobre la relación con el islamismo político, para tomar sólo unos pocos ejemplos marcantes entre muchos otros. ¿Cómo las personas que participaron de esas experiencias e intercambios podrían volver a mirar al mundo de la misma manera que antes, que iba apareciendo cada vez más provinciana?

Una última observación sobre esta trayectoria recorrida en casi dos décadas: cuando el primer FSM se realizó en 2001, una década se había pasado del colapso de la Unión Soviética, media década de la experiencia zapatista y de las luchas contra las reformas neoliberales de los servicios públicos en Francia y un año de las movilizaciones de Seattle. Una nueva generación emergía en los movimientos contra la globalización neoliberal y era necesario sintonizar esas luchas con la de las generaciones políticas anteriores que habían resistido a la marea neoliberal. Dos décadas después, el altermundialismo original refluyó y un nuevo ascenso de luchas, principalmente de movimientos autónomos, emergió con fuerza entre 2011 y 2013 como reacción tardía a las crisis de 2008.

Las culturas políticas a la izquierda siguen siendo cualitativamente más diversas, con referencias mucho más plurales. Todo esto hacía la horizontalidad, la ejemplaridad de la práctica, la lucha contra el conservadurismo y el combate a las múltiples opresiones reproducidas en el cotidiano, cuestiones centrales para las nuevas generaciones de activistas. De la misma forma, aquellos y aquellos que crecían familiarizados con Internet y el mundo digital conocen el poder de los googles y facebooks de la vida y saben que nuevas y poderosas estructuras de poder están articuladas en redes y saben que el combate a ellas exige que tengamos en cuenta la lógica de los sistemas complejos. Sin despreciar el acúmulo de luchas de la izquierda del siglo XX, la izquierda contemporánea tiene que pensar las lógicas sociales de forma más amplia que las generaciones cuyo imaginario había sido galvanizado por el "paradigma de Octubre".

El CI : ¿cuerpo colaborativo de gobernanza o dirección? A medida que el foro se multiplicaba, el CI comenzó a vivir una serie de crisis de funcionamiento y de identidad. En virtud de la perspectiva política tradicional que dominó y sigue dominando a muchas cabezas, fue visto por muchos como el poder máximo en el proceso, y muchas organizaciones empezaron a querer participar en esta supuesta cumbre, sin que el propio CI lograra, a pesar de los muchos esfuerzos en ese sentido, auto-definir de forma clara su función y papel. 

De allá para aquí, un CI con muchos integrantes pero con pocos presentes en sus reuniones, ha decidido sobre fechas del FSM sin mayores referencias o criterios. Y los últimos se desligaron totalmente de Davos: el de 2016 en Montreal terminó realizándose en agosto y el de Salvador será realizado en marzo de 2018.

Aunque continúen se multiplicando los otros tipos y niveles de Foros Sociales y se esté desarrollando la posibilidad de usar nuevos instrumentos en Internet para ampliar el número de los que acompañan los análisis y propuestas hechas en los Foros, la reducción de la presencia física de participantes en los FSMs facilitó  por otro lado, la difusión de la imagen de vaciamiento del evento mundial, seguramente para gran alegría de los organizadores de Davos, que ya no están necesitando introducir en las temáticas de sus Foros los problemas sociales embarazosos para el mundo capitalista que eran denunciados en los Foros Sociales Mundiales ... Esta disminución ya era debida a la no aceptación, por muchos de sus participantes, del carácter no directivo que se había dado al FSM. Pero los más conservadores, o que de hecho nunca habían entendido muy bien o concordado con lo que era el FSM, se aprovecharon para aumentar su presión, dentro del propio proceso, para alterar la forma de organizarlo y de existir, así como su función en el seno de la lucha política mundial. Apoyados en los incontestables cambios ocurridos en la realidad del mundo a lo largo de los 18 años transcurridos desde que surgió el FSM, tales participantes, en realidad, continúan más que todo buscando llevar a que los organizadores de Foros Sociales - todos autogeridos por los que se proponen a organizarlos - abandonen esa no-directividad, que ha caracterizado la propuesta FSM, y adopten los principios de la acción política jerárquica verticalizada.

Hubo ya quien imaginara que sería posible transformar el FSM en un pretencioso "movimiento de los movimientos". Y hay ahora aquellos y aquellas que, despreciando el papel político diferente que constituye su vocación original, proponen que él o su Consejo Internacional, se convierta en un organismo que tome posiciones y haga declaraciones, que es lo que se espera - usualmente en el mundo viejo - de toda organización política tradicional. Una opción que lo llevará a transformarse en sólo un núcleo más de poder en el mundo, para acabar por existir para sí mismo.

Seguramente aquellos y aquellas que vienen resistiendo a esas presiones - que existen desde 2001, conviene recordar - acogerían cambios metodológicos que aumentaran la eficacia de los Foros, a todos los niveles y de todos los tipos, en su función de construir una cada vez mayor unión, en el respeto de la diversidad, de aquellos y de aquellas que luchan por el "otro mundo posible". Pero también, seguramente, seguirán resistiendo a cambios que pueden llevar al FSM a su destrucción - es decir, a dejar de ser un espacio abierto para la discusión y compromiso en la enorme cantidad y diversidad de acciones necesarias para la efectiva construcción de ese "otro mundo ", que creemos posible y cada vez más necesario, para convertirse en otra cosa. El Foro Social Mundial que necesitamos tiene que estar abierto al nuevo de la historia, que no dejará de sorprendernos.

09/02/2018


 1 Las ocho organizaciones eran las siguientes: Abong - Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales, Attac SP - Acción por la Tributación de las Transacciones Financieras en Apoyo a los Ciudadanos, CBJP - Comisión Brasileña Justicia y Paz, de la CNBB, CIVES - Asociación Brasileña de Empresarios por la Ciudadanía, CUT — Central Única de los Trabalhadores, IBASE — Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicas, MST - Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, Red Social de Justicia y Derechos Humanos.Los representantes de estas organizaciones eran, en el mismo orden: Sergio Haddad, Antonio Martins, Chico Whitaker, Oded Grajew, Kjeld Jakobsen, Candido Grzybowski, João Pedro Stedile y Maria Luiza Mendonça.

 2   Probablemente ha sido para marcar su opción que tres candidatos a la presidência de Francia han venido al FSM de 2002 .

3   Esta gestión ha sido facilitada por una casualidad feliz: se encontraba también en Francia Chico Whitaker (que luego participaría del grupo de organizadores del Foro) que propuso que se aprovechara una entrevista que él ya había programado sobre otro asunto con Bernard Cassen, director de Le Monde Diplomatique, para presentarle la propuesta. Cassen, que acogió a los brasileños con interés, vino a posteriormente participar en Porto Alegre de varias reuniones de organización del Foro y fue quien obtuvo un espacio para la presentación de la propuesta en la asamblea de movimientos de antiglobalización neoliberal en Ginebra

4  El gobernador del Estado y el Alcalde de Porto Alegre eran, respectivamente, Olívio Dutra y Tarso Genro, ambos del Partido de los Trabajadores

.5   El vicegobernador del Estado era entonces Miguel Rossetto. 

6 Entre otras experiencias de mismo tipo vividas en otros Foros en diversos niveles, el grupo organizador del primer Foro Social Mundial Anti-nuclear realizado recientemente en Francia logró juntar, en un mismo esfuerzo, a integrantes de organizaciones que casi se destruían mutuamente en la difícil lucha contra las centrales nucleares en su país.  

7 En esta perspectiva, la experiencia de organización de los Foros nos llevó algunos años después a cambiar el nombre de nuestro grupo: de Comité Organizador pasamos a identificarse como Comité Facilitador o Comité de Facilitación, nombre que expresaría mejor su función y que ha sido adoptado de forma general en todos los Foros Sociales que se organizan en los días de hoy.

8 Esta ha sido otra orientación que ha sido adoptada en muchos de los Foros que se hacen hoy en día. Y fue aprovechando esa posibilidad que, en 2001, un grupo de periodistas y activistas ha organizado una teleconferencia entre Davos y Porto Alegre. En ella se vio que ni uno ni otro de los Foros eran pirámides de poder, con sus cúpulas hablando en su nombre. En Davos cuatro de sus invitados, entre los cuales dos funcionarios de Naciones Unidas y el mega investidor George Soros, se dispusieron a ir al lugar preparado para el debate. En Porto Alegre los organizadores de la actividad eligieron a doce personas que, en su opinión, mejor "representaban’ a los 20.000 participantes del Foro. Uno de ellos, la argentina Hebe Bonafini, del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo, en un momento tenso del debate llamó a sus interlocutores de "hipócritas" y preguntó: "¿Cuántos niños matan ustedes al día?" La actividad, de la cual ha quedado un éxito mediático, ha mostrado que ese tipo de diálogo de cumbres era imposible y ha confundido un poco a periodistas y participantes del Foro sobre el carácter del FSM. Pero se ha respetado el principio de la auto gestión de iniciativas, consolidado después en la Carta de Principios

 9 Aminata Traoré, Adolfo Pérez Esquivel, Eduardo Galeano, José Saramago, François Houtart, Boaventura de Sousa Santos, Armand Mattelart, Roberto Savio, Riccardo Petrella, Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, Samir Amin, Atilio Boron, Samuel Ruiz Garcia, Tariq Ali, Frei Betto, Emir Sader, Walden Bello e Immanuel Wallerstein fueron las "personalidades" que presentaron ese Manifiesto, articulado y redactado por algunos de ellos, en un gran hotel de Porto Alegre en el que también estaban alojados los principales periodistas extranjeros.

10 En el FSM de Kenia fue emocionante ver a un grupo de antiguos guerrilleros Mao-Mao, ya ancianos, participar con sus símbolos y fotos de la Marcha de Apertura del Foro. 

11 En viaje a Brasil los organizadores de Davos quisieron reunirse con organizadores del FSM, preocupados talvez en encontrar alguna forma de "dialogar", no se sabe bien sobre que ... En ese encuentro, que fue civilizado, nos han dicho que habíamos "robado" las fechas de Davos ...

 12 La propia Iglesia Católica había realizado a nivel internacional, en los años 70, en el objetivo de denunciar la dictadura, una experiencia de intercomunicación horizontal de luchas contra la opresión y de profundización del conocimiento de los mecanismos de la dominación, apoyada en el "maestro y alumno enseñan y aprenden” de Freire y otros pensadores de la línea de la no-directividad, como el americano Carl Rogers